Cesárea, ¿Cuándo se requiere un nacimiento por este parto?

¿Cuándo es realmente necesaria la cesárea y cuándo se trata sólo de una opción?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente se practican demasiadas cesáreas. Los motivos de este incremento son diversos, y no todos suficientemente justificados. Entre ellos y en primer lugar, se encuentra la disminución drástica del uso del fórceps y de la ventosa, abandonados por el riesgo de posibles complicaciones en el parto tanto para la mamá como para el bebé.

Por otro lado, está el avance de las técnicas de diagnóstico prenatal, que ha permitido descubrir la existencia de fuertes retrasos en el crecimiento del feto, aumentando el recurso de la cesárea. También para proteger la salud de la futura mamá cuando sufre graves trastornos oculares o bien ortopédicos, aunque estas razones actualmente son controvertidas.

Finalmente, tenemos los embarazos de niños concebidos por inseminación artificial. Hasta hace poco, también pesaba la excesiva prudencia de algunos médicos preocupados por las posibles consecuencias legales. Pero, hoy en día, los constantes exámenes que se hacen durante el parto permiten limitar el empleo precautorio de esta intervención. Sin contar con que los nuevos conocimientos han acabado con el mito de la cesárea como parto “sin dificultades”.

En la actualidad, se sabe que los niños que nacen a través de una cesárea pueden presentar ligeros problemas metabólicos y tampoco la mamá es ajena al riesgo de sufrir complicaciones. Veamos, por lo tanto, en qué casos se debe planificar la intervención y en cuáles realmente no es necesaria.

cesarea

¿Cuándo se programa?

  • Placenta previa: No en todos los casos, sino únicamente cuando la placenta cubre por completo el cuello del útero ( “previa central”) se realiza una Cesárea Programada. Si se encuentra al principio del canal cervical, pero de lado, puede estudiarse la posibilidad de dar a luz de forma natural.
  • Niño podálico: Si el niño se presenta con los pies o las nalgas por delante en lugar de presentar la cabeza hacia el canal del parto, sólo deberá recurrirse a la cesárea si es la primera vez que la mujer da a luz, y si la maniobra de dar la vuelta al niño bajo el control de un ultrasonido no ha dado resultado. Cuando se trata del segundo o tercer hijo, la presentación podálica no representa ningún impedimento para el parto natural.
  • Presentación de hombro: También se intenta darle la vuelta al niño cuando éste presenta un hombro o el tórax a la entrada del canal del parto, y sólo se practica la cesárea si la maniobra no tiene éxito.
  • Pelvis estrecha: Es una posibilidad bastante rara, porque la mayoría de las veces la naturaleza hace que el niño responda a la medida de la pelvis materna.
  • Infecciones genitales: También se recurre a la cesárea si la futura mamá tiene infecciones víricas en los genitales (como el herpes y el papiloma), que podría transmitir al pequeño durante su paso por el canal del parto. Sin embargo, sólo se hace en el caso de que estas infecciones se encuentren en su fase activa en el momento del parto y no haya sido posible tratarlas durante el embarazo. Por lo que se refiere a las infecciones bacterianas -causadas, por ejemplo, por estreptococo o clamidia-, es posible un parto natural siempre que durante el mismo se administre a la futura mamá la cobertura antibiótica adecuada.
  • Feto pequeño: para su edad Cuando los exámenes prenatales revelan que el niño sufre un fuerte retraso en el crecimiento, se puede recurrir a la cesárea para evitarle al pequeño el estrés de un nacimiento natural muy anticipado. Por regla general, suele presentarse este problema cuando la futura mamá sufre una grave pre-eclampsia que no responde a las terapias e interfiere en el crecimiento correcto del niño, pero también puede obedecer a otras causas, que no siempre se conocen.
  • Fibroma previo: Cuando hay una masa en el cuello del útero impidiendo el paso del niño, se debe recurrir a la cesárea.
  • Enfermedades maternas: Cuando la futura mamá sufre enfermedades graves, como serias insuficiencias cardíacas o renales, al ginecólogo y al especialista que trata la enfermedad les corresponde establecer de común acuerdo si se recurre a una cesárea.
  • Razones psicológicas: Cuando por razones de tipo psicológico o personal la futura mamá no quiere dar a luz con un parto natural, el ginecólogo debe respetar su voluntad, aunque no sin antes haber intentado hacerla desistir (ver recuadro “Cuando la mamá lo pide”).

¿Cuando se hace con Urgencia?

Sin embargo, la cesárea no se puede programarse previamente en todos los casos. Algunas veces, la cesárea se decide en el último momento, a causa de problemas que se presentan durante el parto o anomalías reveladas por el trazado cardiotocográfico.

  • Sufrimiento del feto: Actualmente, ya no se puede recurrir a la cesárea aduciendo sin más como motivo el “sufrimiento fetal”, señal de que la intervención se ha impuesto de modo repentino, sino que es necesario poner atención a las señales de “sufrimiento” que se ven en el trazado cardiotocográfico (grabación de la actividad cardíaca del niño durante el parto). Son, en efecto, estas anomalías las que pueden inducir a sospechar que la continuación del parto por vías naturales pondría en peligro la salud del niño, sugiriendo por lo tanto la necesidad de recurrir a una cesárea.
  • Falta de dilatación: Si a pesar de la administración de medicamentos especiales no se produce la dilatación necesaria, después de esperar tres o cuatro horas sin éxito, se recurre a la cesárea.
  • Cabeza sin flexionar: Cuando el niño tiene la cabeza girada hacia un hombro o bien la barbilla levantada y el cuello estirado, podría tener dificultades para nacer porque en esta posición el diámetro de la cabeza puede ser mayor que el del canal del parto. Si se produce esta eventualidad, habrá que evaluar en cada caso si es necesario recurrir a la cesárea.
  • Desprendimiento de la placenta: Cuando se produce un desprendimiento inicial de la placenta, cuyos signos son la pérdida abundante de sangre antes o durante el parto, el pequeño corre el riesgo de no recibir el alimento y el oxígeno necesa rios, aparte de que la mamá también corre peligro debido a la hemorragia.
  • Prolapso del cordón umbilical: Cuando después de la ruptura del saco amniótico, en lugar de permanecer en posición correcta, el cordón umbilical desciende y se interpone entre el cuello del útero y la cabeza del niño, corre el riesgo de aplastarse y dejar de proporcionar oxígeno.
  • Parto prematuro: Actualmente, cuando es necesario adelantar bastante la fecha del parto, se evalúa el peso del niño mediante un ultrasonido para decidir si conviene recurrir a la cesárea. Por regla general, se tiende a intervenir cuando el niño pesa menos de 1.500 gramos.
  • Parto retrasado: Una vez que ha pasado la semana 42 de embarazo, se administran medicamentos para estimular el parto. Sin embargo, si no se obtiene un resultado positivo con los medicamentos, se recurre a la cesárea para evitar que la placenta, ya envejecida, deje de proporcionar el oxígeno y el alimento necesarios al niño. En la actualidad, se está imponiendo la tendencia a iniciar la estimulación mediante medicamentos a partir de la mitad de la semana 41, con el fin de prevenir los riesgos relacionados con el envejecimiento de la placenta.
  • Parto gemelar: Si los niños están bien colocados en el canal del parto, pueden nacer por vía natural. La única precaución consiste en inducir el parto entre la semana 38 y la 40, período en el cual se empieza a producir el envejecimiento de la placenta.

Será necesario recurrir forzosamente a una cesárea cuando existan problemas graves o presentaciones anómalas, en el caso de que el primer gemelo sea podálico o bien lo sean ambos. Con el ultrasonido y el trazado cardiotocográfico, se pueden captar posibles señales de sufrimiento fetal, que permiten determinar si se debe recurrir a una cesárea. Actualmente, se prefiere hacer la cesárea con anestesia epidural, para que la mamá pueda vivir plenamente la experiencia del parto.

¿Con qué anestesia?

CUANDO LA CESÁREA se decide anticipadamente, es decir, es una cesárea programada, se puede escoger entre dos tipos de anestesia: la general y la epidural. SI LA INTERVENCIÓN se hace con carácter de urgencia, no se puede recurrir a la epidural, que para surtir efecto necesita veinte minutos.

Entonces, se recurre a la espinal, que en contraste con la otra se aplica mediante una inyección más profunda, capaz de alcanzar la duramadre (membrana que reviste la médula espinal) y eliminar la sensibilidad de la parte inferior del cuerpo a partir del ombligo en sólo 3 ó 4 minutos. LA EPIDURAL se efectúa introduciendo un catéter muy delgado entre la segunda y la tercera (o la tercera y la cuarta) vértebras lumbares, con el fin de administrar anestésico en varias dosis.

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